Carlos Fara: “El gran tema es saber cuál es realmente el estado de ánimo de la gente en el medio de esta crisis”

Ignacio Fidanza: “Hay un problema en el mercado que no está visualizando bien el cambio sociológico en el consumo de los medios”
3 junio, 2019
Martín D´Alessandro, sobre el 14° Congreso Nacional de Ciencia Política: “Se ha dado un gran crecimiento de la disciplina”
24 junio, 2019
Mostrar todo

Carlos Fara: “El gran tema es saber cuál es realmente el estado de ánimo de la gente en el medio de esta crisis”

La nueva ley de financiamiento, la crisis económica, la creciente apatía social, son solo algunas de las variables estructurales que van a influir de lleno en la próxima campaña electoral, más allá de los nombres de los candidatos.

Para conocer la incidencia de estos factores, pero también reflexionar en torno a sí es realmente la campaña electoral el momento en qué pueden debatirse proyectos de país, cuál es la incidencia final de esas propuestas en el voto, y cuál es el rol de los consultores en estas definiciones Comunicación Pública dialogó con Carlos Fara.    

¿Cómo influye la situación económica y la nueva Ley de financiamiento en la estructura de las campañas? 

En contextos económicos como el actual, en general, la cancha se vuelve particularmente inclinada a favor de los oficialismos, haciendo que quienes no están en el gobierno, o no tienen algún espacio en el estado, sientan mucho más las dificultades que implica conseguir recursos.

De hecho, hasta aquí, estamos viendo un triunfo de los oficialismos provinciales en todas las elecciones, algo que creo que hacia adelante se seguirá repitiendo, con solo uno o dos escenarios que pueden estar complicados.

En esa línea, la ley de financiamiento, que era necesaria por todo lo que sucedió con la causa cuadernos especialmente, creo que debería facilitar juntar recursos, si bien falta una reglamentación, y pone ciertos límites, dos cuestiones a las que se le suma que la situación judicial que está en el medio sigue generando dudas en torno hasta dónde un empresario queda o no expuesto al aportar dinero para este tipo de campañas.

Igualmente, y reiterando que la Ley es absolutamente necesaria, y que tiene puntos interesantes como la bancarización de todos los aportes, que permitirá ver la trazabilidad del dinero, y es un avance en términos de transparencia, también debo decir que con el texto en la mano parece claro que recoger todos los recursos que uno necesita para ser competitivo en una campaña presidencia es bastante difícil.

Otro de los temas que suele surgir en estas instancias en la ausencia de propuestas programáticas en las campañas, pero ¿realmente es la campaña electoral el momento ideal para desarrollarlas, y hasta qué punto hoy la gente es permeable a escuchar este tipo de cuestiones?

Es cierto que la gente no suele votar a tal o cual candidato solo por las propuestas concretas que presenta, sino por un cúmulo de variables como las sensaciones que le genera el comportamiento de los candidatos, lo que hacen, lo que dicen, cómo lo dicen, etc. Igualmente, eso no implica que las propuestas no importen. De hecho, algo que surge todo el tiempo, también, es la demanda del electorado por entender cómo los candidatos van realmente a hacer aquello que proponen. 

En esa línea, por ejemplo, Chequeado hizo un estudio respecto a las propuestas que se habían planteado en la campaña electoral 2015, del que surgía, entre muchos otros datos más, que Massa había sido el candidato que más propuestas había realizado en esa instancia. Algo que, claramente, no le permitió ganar, pero influyó en que un candidato que estaba destinado a ir al muere haya terminado como el tercero más votado de la historia argentina, por diversas cuestiones entre las que no fue menor que con 2 o 3 propuestas claras logró movilizar a determinados sectores del electorado. 

Recuerdo que también ese informe expresaba que Macri era el que menos propuestas había tenido en aquella campaña, y todos sabemos que finalmente tuvo que salir a hablar de tres objetivos, que como evidentemente no estaban previstos como ejes con anterioridad, terminaron por ser incoherentes y, entre ellos, haber planteado el tema de pobreza cero todavía le trae ciertos costos.

¿Ahora bien, esto es responsabilidad de los candidatos o de sus asesores y consultores, porque hay cierta tendencia a plantear que son estos últimos los responsables de esos errores?

En toda campaña electoral hay una serie de temas obvios que todos deben tomar, por ejemplo, el económico, especialmente para la oposición en este contexto. Luego, hay cierto margen en términos del enfoque que uno le puede dar a esos temas, donde se puede ver el aporte de los consultores. Además, junto a las problemáticas, que muchas veces es lo único que se piensa como un tema, también hay atributos que uno puede poner sobre la mesa, o determinadas soluciones, o valores. Uno puede posicionarse a partir de fomentar, por ejemplo, la cultura del trabajo y el esfuerzo, algo que no es una propuesta en particular, pero valorativamente interpela a una parte de la sociedad.

En esa línea, además, debemos entender que toda campaña está atravesada por múltiples dinámicas: la de la opinión pública, la de los medios, que tienen una legítima necesidad de plantear determinadas cuestiones que no son necesariamente importantes pero le resultan atractivas para el rating, su público, o editorialmente. Luego, todos sabemos que también mucho de lo que se dice en una campaña no está dirigido a captar votos, sino a hablarle a la política, y una cantidad de vericuetos más.

¿Entonces, pese a la insistencia de que toda campaña profesional debe contar con una estrategia clara, hasta dónde es probable implementarla?

Uno siempre parte de un ideal, y también siempre sabe que difícilmente pueda concretar plenamente todo aquello que planifica. Pero la planificación es innegociable porque si no, indefectiblemente, la campaña tiende al caos.

Obviamente, también debemos saber que los otros juegan, que pueden plantear temas más interesantes, pueden copiar los tuyos, pueden anulártelos, o que más allá de las buenas ideas, también te pueden ganar por músculo, por capacidad de instalación. Todas esas cosas debemos considerarlas.

Finalmente, en un contexto como el actual, donde por efecto de la crisis la gente está poco predispuesta a escuchar a los políticos, o a engancharse en la campaña, uno empieza a pensar qué verosimilitud puede tener tu relato, aun cuando mucho de lo que digas es aquello que la propia gente está reclamando.

En esa línea, más allá de la danza definitiva de nombres y alineamientos ¿cuál es tu principal duda en torno a la dinámica de la campaña que viene? 

Yo creo que hoy el gran tema es saber cuál es realmente el estado de ánimo de la gente en el medio de esta crisis. Sabemos que está insatisfecha con el gobierno, pero hay una letra chica en el contrato, muy complicada de interpretar, que tiene que ver con si la gente tiene realmente bronca.

Yo, por ahora, creo que no, que está más resignada que con bronca, y entonces, la pregunta del millón es ¿cuánta energía tiene la sociedad argentina para volver a cambiar de vuelta después de 4 años?

Creo que el que pueda responderla se queda con la elección, y también entiendo que una de las cosas que el gobierno viene observando en sus famosos grupos focales es que no hay tanta energía de cambio, tomando en cuenta que la opción con más chances es que vuelva Cristina Fernández.

Por ahora Alberto Fernández no implicó ni pérdida ni ganancia de votos. Entonces, si finalmente la gente va a volver a pensar en términos de CFK sí o CFK no, más allá de que el primero sea Alberto, me gustaría ver cuando llegue el final, para el que faltan muchos meses, con cuanta energía va a llegar la gente.  

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *