Fake news: El negocio de la desinformación

Esteban Rosetti, CEO de Topic Flower: “Tenemos que colaborar entre todos para demostrar que el marketing digital no es solo humo”
17 julio, 2019
Juani Belbis, director del Observatorio de Redes: “El espacio de la discusión digital cada vez ocupa un lugar mayor en la conversación pública”
7 agosto, 2019
Mostrar todo

Fake news: El negocio de la desinformación

Con el decrecimiento de los medios tradicionales como únicas fuentes de información, las redes sociales tomaron un rol altamente protagónico. Para cientos de miles de personas, ellas son el lugar de dónde toman los datos con los que informan. Dentro de este rubro, es probable que Facebook y Twitter sean las más usadas a la hora de informarse, aunque no las únicas. El problema yace en que estos “medios” nuevos y no tradicionales, son a la vez la máxima fuente de proliferación de fake news. Y es precisamente en momentos como éste que se vive en la Argentina, período de campañas electorales, donde las fake news son el caldo de cultivo para expandir lo que los expertos llaman “desinformación”. 

Como es el negocio de las Fake News

El origen de una fake news es de por sí variado. Se suelen construir bajo el pedido de entidades con intereses específicos tanto del ámbito público como del privado. Generalmente, según la investigación de la periodista Brenda Struminger, el proceso se pone en funcionamiento cuando: “el asesor de un político llama a un amigo, dueño de un sitio web que presenta como medio de noticias. Quiere «mover» información en contra de un opositor. Arreglan el costo, un par de clicks y la nota está online”.

Sin embargo, el objetivo aun no se logra. Si la nota publicada no se comparte en redes, no existe. La periodista continúa: “Llama a un agente de comunicación y se pone en marcha la ingeniería de trolls y cuentas de reproducción automática. El link circula. Se esparce por muros, timelines y chats. Recibe comentarios y «me gusta». Resta esperar que «lo levante» algún referente con muchos seguidores o un medio masivo”. Finalmente, el éxito de la fake news se mide según su viralización. No todas las fake news “prenden”, motivo por el cual suelen lanzar varias noticias y esperan a ver cuál logra el cometido de desinformar.

Si bien el proceso de creación de una fake news varía bastante, como también el precio que pueden cobrar las agencias según distintas variables, como velocidad de acción, publicación, cliente y tipos de redes; el negocio de la “desinformación” no tiene otro objetivo que el de manipular la opinión pública por medio de una mentira presentada como verdad. Y esto resulta ser cada vez más efectivo. Por una parte, las campañas de desinformación son ultra efectivas porque se apoyan en análisis de los perfiles del usuario en redes sociales; y por otra, las personas no chequean la información que reciben. Así, durante las últimas elecciones ocurridas en el continente -desde Estados Unidos, pasando por México, Brasil y llegando a Colombia-, se han creado sitios web para combatir las fake news. En la Argentinas están los sitios como Chequeado.com, Reversoar.com y Desmiento.com, con el fin de verificar lo que circula en redes.

Cómo se viraliza una fake news

Las conversaciones que giran en torno a las fake news en los medios digitales, se dan por una manipulación deliberada en la que se utilizan varias técnicas, pero la más conocida es la del uso de los llamados “trolls”, como así también la utilización de “bots” o cuentas automáticas y falsas. 

Los “trolls” son personas, generalmente con cuentas falsas para no mostrar su identidad, que se dedican a producir mensajes provocadores, desinformar y, en algunos casos, intentar contrarrestar una noticia falsa. En este sentido, los algoritmos de las redes sociales ya tienen puesto en marcha varios métodos para detectarlos.

Un método bastante eficaz que funciona para desinformar al público es hacer proliferar constantemente “noticias basura”. Esto genera confusión mientras facilita la instalación de un tema que, a la larga, un usuario puede llegar a tomar como ciertas. El principio de esto es tan simple que sencillamente se explica citando la supuesta frase atribuida Goebbels: “Miente, miente, que algo queda».

A su vez, las desinformaciones son el arma perfecta para agudizar la intolerancia, la exclusión y los discursos de odio. En definitiva son funcionales a la grieta y a continuar acrecentándola.

Cómo es la legislación

El negocio de las fake news golpea a casi todos los políticos, sobre todo durante la campaña, como así también a muchas empresas. En este último año son varios los políticos -de todas las tendencias- que denunciaron ser víctimas de fake news como Victoria Donda, Cristina Fernández, María Eugenia Vidal, Mauricio Macri, Felipe Solá y Patricia Bullrich. Asimismo, varias empresas fueron víctimas de este tipo de operaciones, como les sucedió a Starbucks, Danone; y más precisamente en Argentina, la empresa Taragüí y durante la actual campaña política, la empresa Smartmatic, la encargada del escrutinio provisorio en las elecciones presidenciales de 2019.

Es notorio cómo en Argentina se da cada vez con mayor frecuencia y la legislación que regula la compra de publicidad en Internet o el uso de las redes sociales es escasa. En este sentido, Brasil es pionero en lo concerniente a las regulaciones de la compra de publicidad en redes sociales y del uso de blogs durante campañas electorales. La Ley N°12.034 del año 2009 regula la manera en que la publicidad en Internet debe realizarse. Sin embargo, y a pesar de firmarse un acuerdo en 2018 entre el Tribunal Superior de Brasil y las empresas Facebook y Google para combatir las fake news, la proliferación de noticias falsas se llevó a cabo por WhatsApp, justamente por no estar regulada. Aún queda mucho camino por recorrer en lo que respecta a combatir el negocio de la “desinformación”. Muchos países aún no tienen regulaciones y Argentina no es la excepción cuando se trata de lo que hacen los políticos y sus estrategas para ganar ele

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *