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María Esperanza Casullo: “En los últimos años hay una tendencia a sobreanalizar las elecciones”

El pasado domingo 10 de marzo Neuquén inauguró el calendario electoral 2019 con sus comicios provinciales. Los resultados de esa jornada confirmaron la hegemonía del Movimiento Popular Neuquino, que logró la reelección del gobernador Omar Gutiérrez con el 39,70% de los votos, frente a los 26,08 de Rioseco, el candidato de Unidad Ciudadana, y el 15,24 de Horacio Quiroga, el candidato de Cambiemos, configurando un escenario muy similar al de 2015, que solo contadas encuestas y análisis habían previsto.

Para conocer su análisis de estos resultados, y de los motivos acerca de porque analistas y encuestas no pudieron detectarlos, su opinión sobre las claves de la fortaleza del MPM, el rol de Vaca Muerta en la elección, CP dialogó con la politóloga neuquina María Esperanza Casullo, docente de la Universidad Nacional de Río Negro, y especialista en populismo, democracia y sistema de partidos.

Más allá de análisis y encuestas los resultados confirmaron la hegemonía del MPN, desmintieron la supuesta paridad entre los tres primeros candidatos, etc. ¿Qué pasó, qué no se podía ver?

Creo que en los últimos años hay una tendencia a sobreanalizar las elecciones -lo digo yo que soy politóloga y seguramente hago eso- pero lo cierto es que, en general, en las elecciones las cosas suelen terminar como empiezan, es difícil pensar en procesos electorales que arrojen resultados incomprensibles, puede haberlos, pero no es lo usual.

Además, en este caso, se daba un fenómeno que señalé en el informe previo que realicé para CIPPEC: Los candidatos eran los mismos que en 2015, entonces realmente era muy difícil pensar en un resultado radicalmente diferente como el que planteaban algunas encuestas.

Insisto, esas cosas pueden pasar, recordemos la elección de la Alianza entre 1999 y 2003, donde el radicalismo pasó de participar de una fuerza que ganó las elecciones con prácticamente con el 50 % de los votos a sacar solo poco más de 400 mil votos. Pero para que eso suceda tienen que darse, justamente, cambios muy sistémicos, una crisis muy grande, y nosotros en estos 4 años en Neuquén no vivimos eso.

Entonces, en un contexto general de fuerte crisis, el gobierno provincial tal vez no tuvo cosas importantes para mostrar, pero sí pudo mostrar estabilidad, y esa fue su fortaleza, porque hoy no haber caído ya representa un éxito.

¿Frente a ese panorama la estrategia de polarización y nacionalización de las otras fuerzas se quedó sin espacio?

Claramente esa estrategia no terminó de funcionar, pero también entiendo que era difícil pensar en otra que sí les hubiera servido, porque también es cierto que otra gran fortaleza del MPN es que siempre, de una manera u otra, logra terminar en una situación similar: entre dos fuerzas que quieren nacionalizar la elección mientras ellos que quieren provincializarla.

De hecho, yo pensaba que esta elección iba a estar más nacionalizada, porque Cambiemos venía fuerte, pero también el Kirchnerismo, recordemos que en 2015 las elecciones presidenciales en Neuquén las ganó Daniel Scioli cómodamente. La nacionalización existe, hay sectores que deciden su voto por razones ligadas a lo nacional, pero en las elecciones a gobernador evidentemente tiene un límite.

Ahora, tal vez como recurso para amortiguar los errores muchos hablan de que en realidad el MPN perdió votos y que las colectoras fueron decisivas ¿coincidís?

Hace bastantes años que el MPN cada vez depende más de listas colectoras, que llevan el mismo candidato a gobernador, pero sus propios candidatos a diputados provinciales, por lo que en la Legislatura no tiene mayoría propia, es la primera minoría. Pero esto tampoco es un fenómeno novedoso, y no ha determinado problemas de gobernabilidad, porque las colectoras, además, son creadas desde el MPN, no es que son partidos preexistentes, sino que son listas armadas alrededor de figuras locales con renombre, que funcionan como satélites.

Entonces, soy un poco escéptica frente a quienes dicen que el MPN gana menos porque depende de las colectoras, porque, aunque esto es un análisis contrafáctico, creo que si esas colectoras no existieran los votos hubieran ido al MPN igual, y no a otras fuerzas.

En varias de tus notas sobre la elección mencionás el poderío territorial del MPN, ¿esa maquinaria se volverá a reactivar para la elección nacional?

No lo creo, porque nunca pasó, y sería carísimo. Hay que recordar que en 60 años de historia, solo en dos oportunidades el MPN pegó sus candidatos a diputados nacionales a la boleta de otra fuerza: en 1973, con Perón, y en 2011 con la boleta de Cristina, pero en este último caso, que es el que realmente conozco, eso no implicó que movilizara su estructura, eso solo sucede para las elecciones a gobernador y para las internas del MPN.

¿Cuál fue el rol de Vaca Muerta en las razones del voto?

Había una lectura un poco porteña que planteaba cierto temor a que si ganaba una fuerza que no fuera el MPN eso podía ir en contra de Vaca Muerta, que creo que no funcionó porque en Neuquén no hay nadie que vaya contra Vaca Muerta.

El otro día hablaba con una colega de Estados Unidos, que vino a investigar, y me planteaba que le sorprendía que no haya un movimiento ambientalista más fuerte en Neuquén, y es que Neuquén es petrolero gasífero imaginariamente. Eso hoy persiste y es percibido como una fuente de prosperidad de la que nadie reniega.

Ahora, lo que sí creo es que Vaca Muerta reforzó esta cuestión de la estabilidad y la continuidad del MPN, ellos pudieron decir: “seguimos siendo petroleros como en los 60 y los 70, seguimos administrando en el bienestar, somos los que más sabemos, confíen en nosotros”. Esa posibilidad de generar certidumbre, anclada, además, no en el hoy, sino en los últimos 40 años, jugó fuerte en esta elección muy signada por un contexto de crisis y de incertidumbre general.

¿Cuáles crees serán las consecuencias de los resultados de esta elección a nivel nacional?

En sintonía con el riesgo de sobreanalizar el proceso previo también hay un riesgo de sobreinterpretar los resultados, en ese sentido, a mí me parece que ahora viene una seguidilla de 6 elecciones hasta mayo, y creo que lo interesante será ver lo que pasará en mayo, luego de que se haya votado en Neuquén, Río Negro, La Pampa, Córdoba, Santa Fe, etc,  siempre teniendo en cuenta que, como trabajan muy bien Flavia Freidenberg y Julieta Suárez-Cao en Territorio y poder, la política en la Argentina está muy territorializada, y dividida entre lo que son las elecciones nacionales y locales, y uno no puede extrapolar lo que va a pasar en las nacionales sumando simplemente los resultados de las provinciales.

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